funciones esenciales

Los sufrimientos serían menos entre los humanos si estos dedicasen su fantasía con menos ahínco en evocar el recuerdo de males pretéritos, antes que en hacer soportable un presente anodino"
"Las desventuras del joven Werther"
Johann Wolfgang Von Goethe





Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2006.

Resumen

04/07/2006

CON TAN SÓLO SIETE AÑOS

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 HA CONSEGUIDO UNA DE LOS DOS PLAZAS

EN EL CONSERVATORIO PROFESIONAL DE MÚSICA

PARA SU INSTRUMENTO PREFERIDO.

ENHORABUENA, ANA.

04/07/2006 11:41. Autor: Toño. #. Hay 6 comentarios.

06/07/2006

ARTE PURO

Quedamos en encontrarnos pasada la medianoche, me iba a enseñar los secretos de su ciudad.

Me había buscado una cama, donde apenas pude descansar un par de horas, y un trozo de suelo donde dejar mi mochila.

La vi y me recibió con su sonrisa, amplia, radiante, llena de vida, como sólo saben sonreír las personas que están llenas de felicidad, y ella está así ahora y yo quiero una transfusión, o que me contagie su alegría, su felicidad. Lo necesito.

Paseamos, reímos, miramos, tocamos, hicimos fotografías, bebimos y fumamos, y nos dimos un abrazo cuando nos sorprendió la luz del sol paseando por la bahía con el alma tranquila, las piernas cansadas y la mente en blanco, justo en el lado contrario de donde la he tenido desde hace meses. Me hacía falta killa. Una jartá de risas.

- Para eso están los amigos. For ever!! Me dijo.

Ese Cadi, oé.

Ese Barrio de la Viña, oé.

Esa Calle Ancha.

Esa playita de La Caleta, oé.

Esa Taberna Casa Manteca, ARTE PURO.

06/07/2006 00:29. Autor: Toño. #. Hay 11 comentarios.

09/07/2006

Página 23

A veces,

sólo a veces,

las cosas fluyen

sin la necesidad de un motor.

Energía.

Agua.

Sangre...

Amor.

09/07/2006 17:52. Autor: Toño. #. Hay 19 comentarios.

21/07/2006

CORAZÓN DESTRONADO

 

Sigo bebiendo en la taza naranja con la esperanza de coincidir en un sorbo con la taza azul.

Sigo guardando lo blanco en botella de cristal, más claro...

Sigo paseando con la idea de llevarla de la mano.

Sigo pensando en los momentos en los que nos reíamos, en los que llorábamos, en los que éramos una sola persona.

Sigo caminando, hacia ninguna parte, soñando con la idea de que pronto aparecerá, que vendrá a recogerme.

Sigo buscando el reloj de sol.

Sigo esperando, en vano, una noche más en Compostela.

Sigo, inútilmente, buscando trescientas palabras para explicar lo inexplicable.

Sigo tremendamente lejos.

 

21/07/2006 13:37. Autor: Toño. #. Hay 4 comentarios.

22/07/2006

Pasamos la mañana de compras y la tarde en la playa nadando y tostándonos al sol.

Por la noche me invitó a cenar y cuando nos quedamos solos, le serví otra copa de vino.

Mientras bebíamos, seguí hablándole. No me resultó difícil desviar el tema de los antiguos amores al de la vitalidad y a ella misma, objeto de mis desvelos.

Me escuchaba como en éxtasis, con los ojos fijos en los míos y los rojos y carnosos labios entreabiertos. Sus turgentes senos se agitaban bajo su blusa blanca inmaculada, casi transparente y su largo cuello parecía suplicar por el delirio de un beso furtivo.

Me fui acercando lentamente, como si ni siquiera me diese cuenta, como si únicamente me empujara hacia ella una espontánea y no meditada atracción, igual que si aquellos grandes y oscuros ojos me estuviesen hipnotizando. Y cuando estuve próximo a su rostro, en el momento que pude sentir los efluvios húmedos y cálidos de su aliento, la besé delicadamente en los labios.

Fue apenas un roce tímido, fingidamente indeciso; pero me pareció que era exactamente lo que ella esperaba. La estreché entre mis brazos, delicadamente, sin violencia, ceñí su cintura delgada y flexible y volví a besar su boca, ahora con mayor  energía y recreándome más. Mi lengua se abrió paso entre los labios y los dientes y encontró la suya, en la tibia intimidad de su boca, y experimenté la entrega, el abandono de su cuerpo entre mis brazos. Sobre mi pecho noté la dureza de los senos soberbios, el suave contacto de los pezones y entonces mi mano ascendió con lentitud y los acaricié.

Ella suspiró, con los ojos cerrados, y, sin que mis manos dejaran de recorrer aquellos duros pechos, mi boca descendió hasta besar su cuello. Un delirio prolongado estremeció su piel y supe que podía ir más lejos.

Mi mano buscó la entrepierna y el pubis bajo su vientre generoso y plano, mientras pensaba en su entrega final, que se aproximaba.

En aquel momento, en aquel mágico instante, me encontraba a sus pies...

Bien, no precisamente a sus pies, sino encima de su cuerpo espléndido y preparado para recibirme, si voy a ser sincero con vosotros...

22/07/2006 16:37. Autor: Toño. #. Hay 8 comentarios.

28/07/2006

Una millonésima parte

El otro día la llamé para quejarme, egoístamente, de su abandono.

Hacía días que no me llamaba, ni contestaba a mis mensajes, ni respondía a mis correos.

No te preocupes, me consoló, si el teléfono no suena...es que soy yo, que estoy pensando en ti.

Me pareció precioso.

28/07/2006 16:52. Autor: Toño. #. Hay 17 comentarios.



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