funciones esenciales

Los sufrimientos serían menos entre los humanos si estos dedicasen su fantasía con menos ahínco en evocar el recuerdo de males pretéritos, antes que en hacer soportable un presente anodino"
"Las desventuras del joven Werther"
Johann Wolfgang Von Goethe





Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2006.

Resumen

21/09/2006

Reanimación

¡Buff! ¿Qué ha pasado? Estoy totalmente perdido.

Hablando por teléfono no soy capaz de encontrar la salida. ¡Lo siento reina, tengo que colgar!

Pronto amanecerá y no tengo ni puta idea de donde me encuentro ni como llegar a mi casa.

¡Joder... tendré que dormir aquí! Pero... ¿Dónde?

Comencé a caminar.

Buscando el mar.

Y lo encontré.

Lo buscaba caminando y lo encontré en sus ojos serenos, en calma, sin oleaje, sin tormentas.

La paz me acompañará en esta travesía, será tranquila. Lo presiento.

Desperté...

Estaba desorientado, sudoroso, inquieto.

Era sólo un sueño.

Pero sus ojos parecían estar allí esperándome. Esperando, tal vez, acariciar mi proa con sus suaves olas.

Simplemente una caricia en el casco me sirvió de alivio.

Un abrazo salado, húmedo, esta vez no de lágrimas, sino de mar... que la brisa suave y cálida se encargó de secar.

Entonces me dejé llevar por el viento. Enseguida recogí velamen y poco a poco fui llegando a puerto.

Sin novedad, sentado tranquilamente con mi vaso de ron, como los mejores piratas, escribo mi bitácora. El viaje no me ha parecido largo pero si intenso. Suspiro por salir. Saltar a tierra firme y buscarla para que me haga feliz.

Miro mar adentro desde popa mientras intento ordenar mi mochila y desde lo alto vuelvo a imaginarme sus ojos.

Azul, sólo veo azul.

Mar.

Pero... Desperté otra vez.

Estoy a punto de volver a casa... la voy a dejar allí, sentada en su roca.

Como tantas otras veces dejaba el mar para volver al interior. Dejaba la arena para encontrar asfalto. Pero aquí hierve, como lo hace mi sangre cuando atraviesa mi corazón.

Miré por última vez, pero no estaba.

Recorrí el océano hasta donde me dejaron mis cansados ojos. Pero no conseguí ver nada.

Recordé momentos durante el retorno al desierto urbano.

Ahora escribo mi bitácora como lo hice aquella noche en sueños.

Y me siento en calma.

Tampoco aquí sopla el viento.

También aquí, tierra adentro, me siento protegido y seguro porque sé que volveré a navegar y no habrá noreste de fuerza cinco ni olas de seis metros imposibles de superar por un pequeño y frágil barco como el mío.

21/09/2006 16:25. Autor: Toño. #. Hay 21 comentarios.



Archivos

Enlaces

 

 
Septiembre 2006 | funciones esenciales
Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]